El predominio de la osei lateral

Predominio congénito de la osei lateral: taiheki izquierda-derecha, tipos tres y cuatro

 

Cuando predomina por taiheki la activación de la osei lateral + (III), se genera este tipo de constitución física:

Destaca la formación del abdomen (cavidad digestiva), que tiende a sobresalir hacia delante.

La cabeza es en general pequeña y muestra su desarrollo en la parte de la sien y no en la cúspide. La cara tiene forma de huevo debido al aspecto de la cabeza, al poco desarrollo mandibular y al gran desarrollo de su parte media (definida entre ojos y boca y entre nariz y orejas). El cuello es muy fino.

Los hombros se muestran caídos, como si no existieran. El tórax extiende su volumen en el plano f-e y se asemeja un poco al de una paloma (debido a la poca intensidad del movimiento f-e de los diversos tejidos, lo que inclina el tórax hacia delante y lo dobla levemente sobre el abdomen). La espalda presenta una gran curva o prominencia hacia atrás en su parte media (región bilateral de la cifosis dorsal), que hace que la cabeza y el cuello parezcan inclinados hacia delante, aunque, en realidad, están inclinados hacia la izquierda o la derecha.

Las nalgas tienden a ser voluminosas, pero sin fuerza muscular. En general, los miembros superiores e inferiores son muy finos. El segundo dedo de las manos y de los pies suele ser más largo que los otros.

La piel presenta un color especialmente blanco (los vasos sanguíneos están contraídos habitualmente) e impresiona el contraste cuando se enrojece.

Se aprecia una diferencia muy considerable de formación entre el lado izquierdo y el derecho y predomina el aspecto curvilíneo general.

Esta constitución se activa desde la parte dorsal debido a que la tensión A se distribuye en ella, accionando, entre otros tejidos, la serie bilateral de músculos (formados en torno a la región bilateral de cada cifosis y lordosis de la columna), promovida desde el iliocostal y el complexo menor en relación con el recto mayor del abdomen.

La osei lateral – (IV) predominante por taiheki produce una constitución general parecida al caso anterior, pero con ciertas diferencias:

El abdomen no sobresale hacia delante, los hombros no caen y la espalda no se curva tanto hacia atrás como en el caso anterior. Los hombros suelen estar subidos y muestran una forma cuadrada, pero sin fuerza muscular. La piel es rojiza (los vasos sanguíneos están dilatados habitualmente) y se pone blanca en algunos momentos.

Esta constitución se moviliza desde la parte ventral debido a que la tensión A se canaliza en ella, activando, entre otros tejidos, la misma serie de músculos promovida desde el complexo menor, el escaleno posterior y la parte lateral de la porción longitudinal del largo del cuello en relación con el iliocostal y el recto mayor del abdomen.

taihekilateral

predominio de la osei lateral + predominio de la osei lateral –

Cuando la tensión acumulada por no poder vivir o expresar el deseo de la psique emocional deviene en tensión parcial excesiva, aparece:

  • endurecimiento de los tejidos organizados en torno a las vértebras C4, D6-D9 y L2, que crea dolor de espalda;
  • nudo en un lado de la boca del estómago que limita la respiración pectoventral;
  • anomalías diversas experimentadas en un solo lado del cuerpo;
  • problemas digestivos como estreñimiento y diarrea;
  • mareo, acompañado de un malestar visceral, y vértigo puramente cerebral, no acompañado por el malestar ventral;
  • alteración cardiaca: taquicardia (III predominante) y arritmia (IV predominante);
  • alteración sanguínea: diabetes (III predominante); anemia, falta de hierro y falta de plaquetas (IV predominante); y otros problemas circulatorios;
  • alteración cutánea (granos);
  • rinitis;
  • muy frecuentemente, dolor de cabeza.

A nivel psíquico, aparecen distintos tipos de obsesión:

  • tendencia a la euforia (III predominante) o a la depresión (IV predominante);
  • enfado o enojo sin causa externa;
  • angustia emocional u obsesión atrapada por la sobreexcitación interna de una actividad cerebral preocupada por caer bien o ser agradable;
  • pánico a quedarse a solas.

 

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El predominio de la osei vertical

Predominio congénito de la osei vertical: taiheki arriba-abajo, tipos uno y dos

 

Cuando predomina por taiheki la activación de la osei vertical + (I), se genera este tipo de constitución física:

La cabeza es muy grande; la cara alargada presenta el aspecto de un triángulo invertido, debido al desarrollo de su parte craneal y al poco desarrollo de la zona bucal y mandibular. El cuello es alargado, robusto y muy erguido. Los hombros no están muy desarrollados. La CVP general se muestra alargada y muy erguida. Las nalgas son pequeñas. Los miembros superiores e inferiores son cortos, delgados y no muy fuertes. Las manos, los pies y, en especial, los dedos son alargados, grandes y fuertes.

Esta constitución se activa desde la parte dorsal debido a que la tensión A se distribuye en ella, accionando, entre otros tejidos, la serie vertical de músculos, promovida desde el trapecio.

La osei vertical – (II), predominante por taiheki, hace aparecer una constitución parecida al caso anterior:

Se activa desde la parte ventral debido a que la tensión A se canaliza en ella, activando la misma serie de músculos, representada por el esternocleidomastoideo. La característica contractiva, pasiva o defensiva de la tensión de este músculo hace que el fuerte cuello se vea más delgado y las pequeñas nalgas más caídas, en comparación con el caso anterior.

taihekivertical

predominio de la osei vertical + predominio de la osei vertical –

Cuando la tensión acumulada por no poder vivir o expresar el deseo de la psique contemplativa, deviene en tensión parcial excesiva, aparece:

  • fatiga cerebral y ganas exageradas de dormir;
  • endurecimiento de los tejidos organizados en torno a las vértebras C1, D1, L1 y D7;
  • nudo en el centro de la boca del estómago que limita la respiración pectoventral;
  • impotencia ocasionada por la falta de actividad pélvica;
  • picor que se siente por toda la piel, sin ninguna alteración visible;
  • leve gastritis crónica (sólo en el caso del predominio de la osei II).

A nivel psíquico, se expresa una obsesión de esta índole:

  • excesivo miedo relacionado con la pérdida de honor o de razón o con un no poder mostrarse correcto o justo;
  • cavilación (sólo en el caso del predominio de la osei II).

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Enfoque SEITAI

EL ENFOQUE SEITAI

 

La práctica de katsugen, yuki y gyoki, junto con la observación de la osei en la vida cotidiana, nos va descubriendo nuestro original movimiento espontáneo y cómo se manifiesta su bloqueo, tanto física como psíquicamente, en uno mismo y en los demás. 
Apoyar y compartir esta experiencia es el propósito de la actividad SEITAI. 

Consciente de esta necesidad de cada individuo y ante la ausencia de este enfoque en la cultura humana, Noguchi fundó el SEITAI, como una sociedad cultural, para cultivar colectivamente la manifestación espontánea de nuestra naturaleza. 

En las diferentes sesiones colectivas y seminarios, creamos un espacio para recuperar la flexibilidad de nuestro movimiento espontáneo; para que el katsugen, el yuki y el gyoki surgan espontáneamente en la vida diaria; para compartir nuestras vivencias acerca de ellos; para profundizar colectivamente en la percepción de nuestra manifestación espontánea. 

En la atención individual, se establece una comunicación orientada a que la persona sienta, en su organismo, con la mayor precisión posible, dónde se localiza su tensión parcial excesiva y perciba el estado concreto del estancamiento de su propia naturaleza, para que surja espontáneamente, en ella, el deseo de recuperar su propio movimiento.

Puesto que cada persona tiende a identificarse con una u otra parte del consciente vestido, culturalmente educado, el enfoque SEITAI pretende la recuperación de su consciente espontáneo y el juego flexible entre ambas zonas de su consciente. En los últimos años de su vida, Noguchi solía calificar las prácticas de katsygen undo y yuki como sencillas y valiosas formas de establecer un «diálogo interior».

Cuando aparece la anomalía o la enfermedad, el SEITAI las considera como oportunidades para sentir el bloqueo de la manifestación espontánea y orienta las prácticas y la atención personal para resolverla o aliviarla, alejándose siempre del acto terapéutico. 

Las circunstancias en las que se desarrolla la vida de cada ser humano son distintas y complejas. El SEITAI aspira a que cada individuo pueda expresar con la mayor amplitud su propia, original e irrepetible naturaleza. La manera como pueda conjugarla con las circunstancias de su vida también es original y sólo puede ser descubierta y realizada por él mismo. 

La cultura SEITAI concede también una especial importancia a que las futuras generaciones utilicen la zona vestida de su consciencia para poder expresarse con más nitidez y para que la cultura que elaboren pueda participar sin conflicto en ese gigantesco proceso evolutivo que se inició en el Universo hace miles de millones de años. 
La revolucionaria naturaleza de la especie humana es uno de sus resultados, extraordinario, pero no superior a la naturaleza de las otras especies. Cada una de éstas tiene sus aspectos particularmente maravillosos, que siempre necesitaremos conocer mejor para comprender el movimiento espontáneo de la vida.

El cultivo de nuestra manifestación espontánea es un asunto fundamentalmente empírico. Incluye muchos aspectos, en relación con la vida-salud, con uno mismo, con la comunicación con los demás, con la cultura y con el mundo, que sólo se conocen y se comprenden al experimentarlos diariamente a lo largo de muchos años:

Resulta difícil expresar con el lenguaje estas vivencias que conectan con el fondo de cada persona, aunque, a nivel empírico o al sentirlas, sean tan evidentes y reales. 

El descubrimiento de Haruchika Noguchi acerca de la osei y de la estructura del movimiento espontáneo o esquema osei y el enfoque que, a partir de él, realizó de las espontáneas prácticas de katsugen, yuki y gyoki es una valiosa guía para que cada persona pueda desplegar y comprender, por sí misma, su propio movimiento y el de los demás. 

En definitiva, la fundación del SEITAI, hace tan sólo cincuenta años, es simplemente el inicio de una nueva perspectiva social y cultural para conocer, comprender y vivir con más plenitud nuestra maravillosa naturaleza humana. 

Yuki

YUKI, LA PARTICIPACIÓN DEL CONSCIENTE EN LA COMUNICACIÓN ESPONTÁNEA

 

Nuestra revolucionaria naturaleza nos ofrece también otra maravillosa posibilidad: acompañar con nuestra consciencia la comunicación con la sensibilidad espontánea. En el yuki, prestamos atención a la comunicación con la sensibilidad espontánea de otra persona o de nosotros mismos, implicando nuestro consciente, sobre todo a través de las manos.

La liberación de las manos fue esencial en el proceso de conversión energética que experimentó nuestra especie. Sin ellas, no hubiéramos podido fabricar instrumentos, cuestión clave para el incremento de nuestra actividad psíquica y para el desarrollo de la consciencia y de la cultura. Ninguna otra especie tuvo esta evolución. La participación de las manos incrementa la comunicación con nuestra propia sensibilidad o la de otras personas y su precisión porque son, en sí mismas, una herramienta directa de nuestro cerebro y de nuestra consciencia. 

De hecho, todos sabemos de su participación en esta comunicación: 
Al tener dolor de estómago o de muelas, nos sale el poner la mano sobre el vientre o la mejilla. Al sentir rigidez en el cuello, sin pensarlo, colocamos los dedos de la mano sobre esa zona. En los momentos en que nos sentimos débiles, como faltos de fuerza en el bajo vientre, lo sujetamos con todo el antebrazo. Si sentimos tristeza, algo hace que nos llevemos la mano al centro del pecho. Cuando un niño reflexiona durante un examen, se pone la mano en la cabeza. Cuando alguien tiene una fuerte decepción, lo acompañamos con la mano puesta sobre su espalda. Acompañamos a un enfermo postrado en cama cogiéndole su mano… 

Esta capacidad instintiva y exclusiva de nuestra naturaleza ha sido y es utilizada con otros enfoques y con otras pretensiones (curativas, energéticas, espirituales). Pero Noguchi se dio cuenta de que, sencillamente acompañando con las manos la sensibilidad de nuestro organismo, éste recupera la amplitud y la riqueza de su manifestación espontánea. 

La práctica de yuki se realiza en cualquier parte de la CVP y de los miembros. Cuando se realiza con otra persona, lo más frecuente es que el receptor se estira boca abajo y el actor, sentado a su lado izquierdo, pone las manos sobre su espalda. La actitud del actor es la de percibir la sensibilidad del mundo de la otra persona y comunicarse con ella, dejando que sus manos se coloquen allí donde las guíe su intuición y su propia sensibilidad. 
El actor va percibiendo el estado del organismo del receptor: su respiración, la vibración interna, el calor o frío, el grado de endurecimiento de los tejidos, el estado de su psique…El receptor siente cierta rigidez de su eje (que no sentía sin esta asistencia del actor sobre su espalda) y, al mismo tiempo, va percibiendo un estado agradable en las zonas físicas u orgánicas atendidas y una calma en su psique… 

A medida que avanza la práctica, el actor va percibiendo y situándose sobre las zonas con mayor tensión y la misma comunicación le guía hacia una mayor precisión. El receptor va notando también dónde y cómo está acumulada la TPE en su organismo y se despierta en él, el deseo de recuperar la amplitud de su movimiento.
Cuando, en esta comunicación, se alcanza una coordinación de ambas sensibilidades (en el ritmo, la vibración, la respiración, la presión, el ángulo, la zona…) las zonas con TPE acumulada experimentan un incremento de su activación, recuperando así su movimiento natural. 
En consecuencia, es decir, no por un acto intencionado de relajar o equilibrar, de aliviar dolencias, de curar o sanar, sino precisamente por una sencilla concentración, los tejidos y órganos recuperan su movilidad y la actividad psíquica, asociada con ellos, disminuye su sobreexcitación. La persona siente un estado natural de su ser, recuperando la vitalidad y la salud. 

Las prácticas de katsugen y de yuki son muy sencillas y no requieren ni de grandes técnicas ni de conocimientos previos, tan sólo recuperar y cultivar una capacidad que todos tenemos y que nos es propia. 
Finalmente, en ambas dos, casi no pretendemos nada, tan sólo atender y acompañar con nuestro consciente el movimiento y la sensibilidad espontáneos de nuestra particular naturaleza humana. 

Gyoki

Es la práctica tradicional del Oriente: significa ejercitar el ki. Se realiza de muchas maneras, tanto simples o fáciles como complejas o muy metodizadas, que, en definitiva, pretenden recuperar la amplitud natural de la respiración pectoventral, que tiende a acortarse por el problema de la TPE.
En la cultura seitai, al practicarse junto al katsugen undo y yuki, se convierte en algo realmente simple.

Katsugen undo

KATSUGEN UNDO, LA PARTICIPACIÓN DEL CONSCIENTE EN EL MOVIMIENTO ESPONTÁNEO

 

Nuestra revolucionaria naturaleza humana nos ofrece una maravillosa posibilidad: acompañar con nuestra consciencia el movimiento espontáneo. En el katsugen, nuestro consciente presta una sencilla atención al movimiento espontáneo de nuestra CVP. Como es la expresión de las cinco oseis + y -, al desplegarlo, recuperamos conjuntamente el vigor de sus distintas actividades energéticas: motrices, biológicas y psíquicas. 

El movimiento espontáneo sólo cesa cuando la vida termina. Desde que nacemos, nos permite recuperar la coordinación de nuestra CVP frente al bloqueo de la misma. Esta capacidad se va debilitando a medida que se incrementa la TPE y, con ella, la disociación entre el consciente vestido y el consciente espontáneo. 
Pero todos sabemos que, a menudo, hemos recuperado la vitalidad y la salud, gracias al movimiento espontáneo de nuestro organismo: bostezo, eructo, vómito (que nos libera de un alimento en mal estado), movimientos que realizamos sin darnos cuenta (y nos permiten recuperar la vitalidad de las zonas cansadas), respuestas instintivas (que nos salvan del peligro), determinadas asociaciones de ideas (que nos hacen sentir de nuevo las ganas de vivir),… 

Noguchi se dio cuenta de esta capacidad revitalizadora del movimiento espontáneo de nuestra CVP y propuso su práctica con el nombre de katsugen undo

Puede iniciarse con unos ejercicios preparatorios o, sin más, dejando que vaya saliendo nuestro propio movimiento espontáneo: basta con que vayamos buscando un movimiento grato y automático entre C, V y P.
A veces es muy dinámico y otras, casi estático. Al reavivarse la tensión A, que había quedado estancada por la frustración del deseo, se van activando aquellas zonas orgánicas donde había disminuido la amplitud del movimiento. Esta renovada movilidad de los tejidos y órganos reestablece el correcto funcionamiento de su actividad biológica. En nuestra psique, se van expresando recuerdos, sensaciones, sentimientos e ideas relacionadas con el deseo no realizado. 

El renovado movimiento de las células-tejidos de esas zonas genera distintos fenómenos de limpieza del organismo, que nos permiten eliminar las sustancias tóxicas que habíamos acumulado, debido a su bloqueo. Nuestros órganos internos van realizando mejor su función y nuestra psique recupera su sensibilidad natural. 

En esta progresiva coordinación de las diferentes partes de la CVP, sentimos cómo se van relajando unas zonas que estaban excesivamente tensas y se activan otras, debilitadas. Percibimos nuestra particular tendencia a acumular la TPE en las mismas zonas físicas u orgánicas y con la misma sobreexcitación psiquica, las que corresponden a nuestro taiheki. Y vamos recuperando la asociación natural entre nuestro consciente espontáneo y el vestido, reestableciendose el diálogo en el interior de nuestro consciente y entre las distintas actividades no conscientes de nuestro organismo. 

Recuperamos una flexibilidad, olvidada o perdida frente a las distintas circunstancias de nuestra vida, que nos permite

  • vivir de una manera más acorde con nuestra propia naturaleza,
  • percibir con mayor amplitud la realidad y nuestra relación con los demás,
  • y comprender y respetar la suya y nuestra propia manifestación espontánea. 

 

Osei y taiheki

LA PARTICULAR MANIFESTACIÓN DE LA OSEI EN CADA INDIVIDUO O TAIHEKI

 

El área vestida del consciente es relativamente fácil de identificar si conocemos la instrucción, historia, cultura y educación de una persona. Pero ¿cuál es el contenido específico del área no vestida del consciente?
El descubrimiento de Haruchica Noguchi acerca del movimiento espontáneo (la osei) y su estructura (el esquema osei) es esclarecedor: el contenido psíquico del consciente espontáneo depende de la osei en la que, en cada momento, se canaliza el deseo o tensión A.

Esta canalización no sólo depende de la exigencia del estímulo o circunstancia que vive el sujeto. Sobre todo se debe al predominio, en más o en menos, de algunas de las cinco oseis, determinado hereditariamente, es decir, debido al condicionamiento congénito que Noguchi denominó taiheki:
Según el individuo, la tensión A se canaliza predominantemente en determinadas asociaciones celulares y zonas del organismo; se activan las regiones de la CVP y de los miembros, el movimiento, el sistema orgánico, la función biológica, la sensibilidad y la actividad psíquica y cerebral correspondientes a sus oseis dominantes.

El taiheki comporta una ventaja y una desventaja, al mismo tiempo. En la medida que es una especialización, incrementa la capacidad del individuo para reaccionar en esa dimensión del mundo cuando la circunstancia lo exige. En la medida que es una parcialización, limita su capacidad de percepción y respuesta en las cinco dimensiones, las cinco oseis + y –, que siempre están presentes en cualquier situación.

 

    – El predominio de la osei vertical   oseis (+) I y (–) II
    – El predominio de la osei lateral   oseis (+) III y (–) IV
    – El predomini de l’osei frontal   oseis (+) V y (–) VI
    – El predominio de la osei rotatoria   oseis (+) VII y (–) VIII
    – El predominio de la osei central   oseis (+) IX y (–) X

 

 

 

 

 

 

La dominancia de una osei por hábito o por taiheki

En cada persona, el uso preferente de una u otra osei para mantener su equilibrio vital también está condicionado por otros muchos factores:

  • la falta de atención en la lactancia puede estimular las oseis –;
  • la represión en la infancia puede activar la osei + de rebeldía y la torsión de la CVP;
  • el tener hermanos puede facilitar el cultivo de la osei lateral o, por el contrario, puede fortalecer la osei vertical, frontal o central;
  • el ambiente de la ciudad o del pueblo puede activar la osei vertical y el cuello o la osei rotatoria y la cintura, respectivamente;
  • el éxito o fracaso en el estudio escolar y en la profesión puede potenciar las oseis +, en el primer caso, o las oseis –, en el segundo;
  • los problemas con la pareja pueden crear complejas activaciones conflictivas de las oseis;
  • el deportista, el músico o el matemático, debido a su actividad profesional, pueden desarrollar, respectivamente, la osei frontal y el sistema motor, la osei lateral y el sistema simpático o la osei vertical y el sistema nervioso central;
  • los traumas físicos también determinan el mayor uso de una u otra osei (por ejemplo, que una pierna haya quedado mucho más corta que la otra activa el uso de la osei lateral y debilita en especial un lado de la CVP).

¿Cómo distinguir si la mayor activación de una osei es debida al hábito adquirido por el organismo para responder a las circunstancias de su vida o al predominio de alguna osei por taiheki?

La distinción no es fácil y requiere una observación abierta y constante, que ha de contar con el siguiente criterio:
Cuando se trata del primer caso, la activación de la osei es parcial: la movilización de su psique específica no repercute sobre su actividad orgánica o física no consciente ni sobre todas sus partes y regiones del organismo; y a la inversa, la activación de algunas de sus regiones orgánicas no repercute sobre su psique particular.
Cuando la manifestación de una osei es debida al taiheki del individuo, su activación es global: se manifiesta en todas sus actividades energéticas (motriz, física y biológica, cerebral y psíquica); en el consciente y en el no consciente; en todas las regiones de la CVP y de los miembros.

Realizar esta distinción es de gran valor y, en determinados momentos, es decisiva para la vida-salud del individuo o para la comunicación interpersonal. Algunas veces puede establecerse rápidamente, pero, en general, requiere un largo y cuidadoso proceso de observación.

En definitiva, observar el taiheki de cada persona es una preciosa oportunidad para comprender el inmenso significado del descubrimiento de Haruchika Noguchi : «la original e irrepetible expresión de la vida y su estructura (la osei y el esquema osei) en la naturaleza de cada ser humano».

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Diálogo en el consciente

EL DIÁLOGO ENTRE EL CONSCIENTE VESTIDO Y EL CONSCIENTE ESPONTÁNEO

 

En muchos seres vivos, la tensión que nace de su organismo, tensión A, implica una actividad psíquica y cerebral. El organismo del ser humano realizó la «conversión energética» y el «equilibrio f-e craneal», desarrollando el consciente: su actividad psíquica contiene el consciente asociado con el no consciente (la mayor parte de las actividades celulares del organismo).

El consciente siempre es educado de una u otra forma, dando lugar al consciente vestido, frecuentemente distinto del consciente espontáneo. En la expresión psíquica del ser humano, siempre se manifiesta una fluctuación o movimiento pendular entre estas dos zonas del consciente:

  • el pensamiento ordenado y la imaginación;
  • la inteligencia entrenada y la inteligencia espontánea; 
  • la psique instruida que maneja la CVP, dominándola, y la psique espontánea que nace de la CVP, en una asociación natural entre consciente y no consciente.

Esta diferencia y el juego o diálogo entre estas dos partes del consciente están presentes en cualquier momento de nuestra vida.

El incremento excesivo de esta diferencia hace desaparecer la natural asociación entre el consciente espontáneo y el consciente vestido y se produce su disociación. Surge el conflicto interno:
La persona se da cuenta de la obsesión en la que ha entrado su mente, pero se encuentra impotente delante de ella. Una parte del sujeto entra en conflicto contra otra parte de él mismo: un área del consciente percibe que otra área del mismo está obsesionada intensamente con la ansiedad, la angustia, la claustrofobia, la dispersión, la cavilación, la depresión o la euforia; no puede con ellas y padece. 

El individuo queda impotente ante la fuerza de la vida, que se manifiesta de un modo obsesivo e intensísimo, en torno a alguna tensión parcial excesiva. Esa fuerza vital, internamente sobreexcitada, ese deseo reprimido o inhibido no es el de cualquier especie, sino el del singular organismo humano, el único que compagina, por su propia constitución natural, los mecanismos del consciente y del no consciente, de lo voluntario y de lo involuntario.
La virtud de nuestra naturaleza radica en su consciente o consciencia, que nos permite estar fuera de los estrictos procesos físicos del organismo. Pero, al desconsiderar que esta capacidad psíquica nace del propio organismo humano y al abusar de ella, no nos damos cuenta de que numerosos problemas se producen porque es excesiva el área de nuestro consciente que no siente cómo, en nuestro organismo, nace y renace un determinado tipo de tensión A. 

Si la parte vestida desconoce la no vestida, la tensión A pasará a un estado de tensión parcial excesiva, TPE. 

Si el individuo la observa, podrá alternarse con su necesaria relajación. 

Si la ignora, quedará permanentemente inhibida y algún día se expresará de una forma problemática. 

Este proceso es el que subyace en el fondo de muchas enfermedades que padece el hombre actual: 
No se trata de la disociación entre el consciente y el subconsciente o inconsciente, sino de la que existe dentro del mismo consciente, entre su zona vestida (no asociada y, a menudo, enfrentada con el no consciente) y su zona espontánea (asociada naturalmente con el no consciente). Tampoco hablamos de su total unificación, sino de la vital necesidad de observar esta diferencia y el juego o diálogo entre ambas. 
Para ello, resulta decisivo tener en cuenta nuestra actividad psíquica espontánea, que nace en la vida de nuestro organismo.

Lo espontáneo inhibido

LA INHIBICIÓN DE LA MANIFESTACIÓN ESPONTÁNEA

 

La cabeza no funciona por sí sola, sino de acuerdo con la necesidad vital o estado concreto de los otros componentes de la CVP, a la que pertenece. Su pensamiento refleja la asociación natural entre psique y soma y entre consciente y no consciente. 
Por ejemplo, surgen las ganas espontáneas y conscientes, el deseo de: 

  • estar pensando a solas, en un ambiente silencioso, cuando se activa la cabeza debido a la actividad celular no consciente de las neuronas;
  • caminar y avanzar libremente, sin ser molestado por nadie, cuando se activan los hombros debido a la actividad no consciente de las células musculares;
  • reírse, llorar, charlar y comunicarse agradablemente con alguien, cuando se estimula la zona media del pecho debido a la actividad no consciente de las células que forman el aparato digestivo y el sistema circulatorio;
  • ocuparse de las personas de nuestro entorno cercano para que no les falte de nada, cuando entra la fuerza en la cintura por la acción no consciente de las células que forman el sistema orgánico eliminatorio;
  • amar, compartir las entrañas con alguien y pensar solamente en la familia o en algo absoluto, cuando se cierra o abre la pelvis por la actividad no consciente de las células conjuntivas del sistema reproductor.

Cuando estas ganas naturales se ven frustradas, se reprimen o se inhiben, las regiones de la CVP, previamente activadas, experimentan una tensión parcial excesiva o TPE:

La activación, tensión A, de las células-tejidos que originaron el deseo no puede alternarse con su necesaria y específica distensión. Si la inhibición continua, esa TPE no se relaja ni con el descanso ni con el sueño y acaba produciendo el endurecimiento de estos tejidos y el acortamiento de la respiración pectoventral. Esto sucede en relación con la sobreexcitación permanente de determinadas zonas cerebrales junto con la obsesión de su psique respectiva. Nuestra salud se resiente.

Aunque la disminución de la alternancia entre tensión y distensión también pueda ser debida al cansancio y a impactos físicos o psíquicos, la inhibición del deseo constituye la principal causa de la TPE y de la pérdida de nuestra salud.

Cuando ya aparecen los trastornos y después, la enfermedad, enseguida queremos su curación y recurrimos a la medicina o también, a las terapias alternativas. Entonces solemos olvidarnos de que hemos nacido, crecido y estamos vivos gracias a la inteligencia y fuerza vital de nuestro organismo, el mismo que genera nuestra manifestación espontánea y sufre su bloqueo.

Como la cultura no ha atendido suficientemente la manifestación espontánea, no ha podido percibir que el intenso estancamiento de la fuerza vital de cada ser humano es la principal causa interna de la pérdida de la salud. 
Como sólo se investigan las causas externas de la enfermedad y sus resultados se divulgan masivamente en los medios de comunicación, se ha extendido la idea de que los agentes patógenos externos o las circunstancias que nos rodean son la única causa de la pérdida de la salud. 

Sin embargo, nuestra realidad es que diariamente estamos sufriendo los efectos de la TPE: 

  • en su manifestación física: sobreactividad y fatiga-debilitamiento o endurecimiento de determinadas células-tejidos, que implican la acumulación de sustancias tóxicas y la pérdida de su asociación natural con las otras células-tejidos del organismo; 
  • en su manifestación psíquica: sobreexcitación y obsesión de determinada psique, debida a la permanente activación de determinadas zonas cerebrales, relacionadas con esas células-tejidos y con esas regiones de la CVP (y de los miembros) a las que pertenecen.

La tensión parcial excesiva subyace en muchos fenómenos que se califican como enfermedad. Para darnos cuenta de nuestra propia TPE y percibir su acumulación, resultan decisivas las sencillas prácticas de  katsugen undo y yuki y las siguientes observaciones.

Las defensas espontáneas de nuestra naturaleza frente a la TPE

Nuestro organismo nos avisa del indebido acumulo de TPE (exige a nuestro consciente, que se ha disociado del no consciente, que lo perciba) y lo disminuye a través de los calambres, la tos, la mucosidad, el hipo, las alteraciones cutáneas, diversos dolores, el vómito, la diarrea, la micción cargada, la transpiración con mal olor y, en especial, mediante el resfriado. Estas «anormalidades» consisten en un espontáneo incremento de la activación de determinadas zonas de nuestro organismo para resolver un anómalo estado interno y preservar la salud. Se trata del proceso A (autónomo) de la TPE.

Por otra parte, a medida que la TPE va progresando, alcanzando distintos grados, gracias a la interdependencia vital de todos los componentes de la CVP y de las cinco oseis, nuestro organismo traslada la tensión excesiva a otras zonas y a otras oseis, distintas de aquella donde inicialmente se acumuló, para afrontarla o compensarla. Por ejemplo, las emociones se contienen poniendo fuerza en los hombros; el estreñimiento es compensado, de cuando en cuando, por la diarrea; el deseo sexual frustrado se alivia con la frecuente micción. 
El esquema osei nos permite descubrir las distintas maneras naturales de realizar este soporte o trasvase de la tensión excesiva. Las denominamos recursos naturales para afrontar la TPE.

Observar el proceso A de la TPE y estos recursos naturales nos evidencia que nuestra salud no consiste en la mera ausencia de anormalidades, sino en la vigorosa capacidad de poder vivirlas y superarlas. La acumulación de TPE y la acción de nuestro organismo para resolverla es algo inherente a la naturaleza humana.

Respiración pectoventral

LA RESPIRACIÓN PECTOVENTRAL

 

Está formada en torno a los “muelles” de la columna vertebral, implicando un músculo especialmente involuntario, el diafragma, y otro músculo, especialmente voluntario, el serrato posterior.

La respiración pectoventral es espontánea y constituye la máxima organización para la regulación espontánea de la coordinación CVP porque se encuentra estructurada para una asociación natural entre:
– el no consciente y el consciente;
– el movimiento involuntario y el voluntario;
– el sistema nervioso autónomo neurovegetativo y el central.

Así regula la interdependencia física y psíquica de todas las actividades de las cinco oseis + y –, reflejando fielmente el estado de la CVP y el grado de bloqueo de su manifestación espontánea.
Por ejemplo, se tensa y se acorta por la preocupación producida por una causa externa hasta su resolución; entonces, se relaja y se alarga.

Cuando la respiración surge profunda desde el bajo vientre y el pecho se abre con naturalidad, se mantiene la tranquilidad psíquica y la salud física. Por ello, la medicina tradicional, occidental u oriental, sabía que respiran mal los enfermos que padecen transtornos, tanto físicos como psíquicos.

Como el enfoque actual del estudio sobre el organismo nos lleva enseguida a la bioquímica, algunos afirman que, en la vida, lo más importante es el oxígeno.
Desde la perspectiva osei, se comprende que es más decisivo el movimiento del organismo para respirar; y que, si éste falla, no nos servirá de nada el abundante oxígeno del campo o de la montaña.

 

respiracion_pectoventral

La amplitud de la respiración pectoventral exige la flexibilidad del diafragma,
organizado en relación con el «muelle» de la cifolordosis de la columna vertebral

 

La amplitud entre una vigorosa tensión y una profunda relajación es el fundamento de la vida. Pero se pierde por la sobreexcitación permanente de algunos tejidos (siempre acompañada por la TPE de la vértebra D7, nivel medio del diafragma, en donde confluyen todos los movimientos).
La pérdida de esta amplitud respiratoria implica la pérdida de la salud física y psíquica.

Al observar durante milenios el estado de los organismos en que se había producido esta pérdida, la medicina china (asimilada en la japonesa tradicional) estableció los catorce meridianos (con seis adicionales), llamándolos «canales energéticos ancestrales», y los usó como fundamento para el diagnóstico y la aplicación de sus diversos métodos curativos.

El descubrimiento del esquema osei nos desvela nítidamente en qué consisten.

Los dos últimos meridianos, sólo descritos en la CVP, son de naturaleza medular y estática:
• El dorsal general (13) es una parte de la región f-e medular, osei vertical.
• El ventral general (14) es una parte de la región circular medular, osei central.
Señalan zonas de las dos oseis de la estructura medular de la CVP y sus respectivas actividades biológicas: planificadora y de regeneración celular.

Los meridianos 1-12, descritos tanto en la CVP como en sus miembros, son de naturaleza periférica y dinámica:
• El luminoso yang mano, el luminoso yang pie, el oscuro yin mano y el oscuro yin pie son una parte de la región bilateral periférica, osei lateral.
• El gran yang mano, el gran yang pie, el gran yin mano y el gran yin pie son una parte de la región f-e periférica, osei frontal.
• El  pequeño yang mano,  el pequeño yang pie, el pequeño yin mano y el pequeño yin pie son una parte de la región circular periférica, osei rotatoria.
Estas tres series de cuatro meridianos señalan zonas de las oseis de la estructura periférica de la CVP y sus respectivas actividades biológicas del horno vital: asimilo-circulatoria, combustivo-respiratoria y excretora. 

 

Meridianos luminoso yang mano, luminoso yang pie, oscuro yin mano
y oscuro yin pie: una parte de la región bilateral periférica, osei lateral

merianos_lateral

 

El esquema osei desvela cómo los catorce meridianos señalan la interconexión existente entre las zonas del organismo que cada osei ha generado y facilita la siguiente relación con el conocimiento occidental:

Las recientes investigaciones científicas sobre el desarrollo del embrión nos permiten observar la aparición de cinco grupos celulares embrionarios, correspondientes a las cinco oseis, y cómo la acción de cada uno va creando las diferentes partes del organismo.
El desarrollo de cada grupo celular embrionario se realiza siguiendo rigurosamente aquellos canales energéticos ancestrales y vitales que la sabiduría china había captado hace milenios.

La medicina china inicia su labor curativa considerando que algún cortocircuito en la intercomunicación vital de los meridianos es el responsable de la pérdida de la salud y del bloqueo de la amplitud de la respiración pectoventral. Sus métodos curativos se aplican para resolver este cortocircuito y restaurar la coordinación adecuada y vital.

El descubrimiento de la osei y el esquema osei nos revela que este cortocircuito refleja la pérdida de la coordinación CVP, causada por el bloqueo-disociación de su movimiento espontáneo.

Psique humana y deseo

LA PSIQUE HUMANA Y EL DESEO

 

La manifestación de la vida es una alternancia constante entre la tensión y la distensión o relajación. Cuando cesa este movimiento, sobreviene la muerte. Para responder a las necesidades vitales, tanto internas como externas, se activa alguna osei, siempre en una absoluta interdependencia con las restantes. A esta activación natural, autónoma y autógena, la denominamos tensión A. Se relaja al satisfacer la necesidad vital que la originó.

En cualquier especie dotada de CVP, la tensión A de una osei implica la activación natural y conjunta de su sistema orgánico, su función biológica, su serie de músculos, su zona cerebral y su específica actividad  psíquica.
Pero ésta última es singular en el ser humano. Hace un millón de años, la especie humana comenzó a fabricar instrumentos, poniendo en evidencia la aparición del brote de consciente o consciencia.

Una de sus consecuencias fue que la energía vital ya no se destinó exclusivamente a la mera sobrevivencia del momento, sino a incrementar la propia actividad cerebral y psíquica; con tanta intensidad que los hombres primitivos triplicaron el volumen de su cerebro en tan sólo un millón de años

Este proceso progresivo de conversión energética fue acompañado por otro también excepcional y sin precedentes en la evolución de las especies: la estabilidad constitucional de la cabeza. La cabeza humana descansa en equilibrio por sí misma, encima del eje de la CVP, gracias a la especial formación horizontal de la articulación del cráneo con la primera vértebra cervical, realizada en el plano f-e.
Fue completada por el homo sapiens sapiens, hace unos cincuenta mil años, junto con la liberación de las manos, la postura bípeda, la estructuración circular y horizontal de la pelvis y la utilización de tres puntos de apoyo en la planta de los pies.
Este conjunto de transformaciones lo englobamos en el concepto de equilibrio f-e craneal.
Fue la culminación de un proceso evolutivo del sistema nervioso y del cerebro, claramente apreciable en los vertebrados. Por primera vez en la evolución, la actividad cerebral y psíquica gozó de una nitidez perceptiva y expresiva verdaderamente única y revolucionaria, que ha dado lugar a los aprendizajes y a la cultura.

 

El equilibrio f-e craneal

equilibrio_fe

 

Esta especial actividad psíquica hace que la tensión A del ser humano sea intensa y compleja en comparación con el resto de las especies. La llamamos deseo.

El deseo es la compleja representación o expresión en la psique del ser humano de las necesidades vitales de su organismo, de su tensión A, canalizada en una u otra osei, tanto en su modalidad activa (+) como pasiva (–):

la tensión A vertical genera      el deseo de pensar
la tensión A frontal   el deseo de actuar
la tensión A lateral   el deseo de comunicarse
la tensión A rotatoria   el deseo de luchar
la tensión A central   el deseo de amar

 

 

 

 

Debido a la total interconexión de las cinco oseis,

Cuando la tensión A se distribuye en la osei vertical genera el deseo de pensar; el deseo de actuar sólo mentalmente; el deseo de comunicarse explicando las cosas; el deseo de luchar con el raciocinio; el deseo de amar la filosofía pura.

Cuando la tensión A se distribuye en la osei frontal genera el deseo de actuar; el deseo de pensar en cómo llegar cuanto antes a una meta; el deseo de comunicarse mediante el éxito de los resultados; el deseo de luchar a través de la eficacia de las acciones; el deseo de amar el sentir que se avanza.

Cuando la tensión A se distribuye en la osei lateral genera el deseo de comunicarse mediante lo agradable; el deseo de pensar en cómo participar en lo que está de moda; el deseo de actuar para pasárselo bien por aquí y por allá; el deseo de luchar a través de la belleza externa; el deseo de amar el sentirse acompañado.

Cuando la tensión A se distribuye en la osei rotatoria genera el deseo de luchar; el deseo de pensar en cómo ampliar o defender la propiedad; el deseo de actuar para vigilar cada detalle de la propiedad; el deseo de comunicarse mediante la ostentación del poder; el deseo de amar el sentir la grandeza de la propiedad.

Cuando la tensión A se distribuye en la osei central genera el deseo de amar; el deseo de pensar en cada miembro de la familia; el deseo de actuar según unas vibraciones internas, que nos lleven a sentir las del otro o las universales; el deseo de comunicarse tanto con las personas como con las cosas desde el núcleo del ser; el deseo de no luchar, sino confiar u odiar.

La manifestación de cada deseo implica también «la de una intensa
        susceptibilidad, preocupación y miedo
hacia la posibilidad de su no realización», que se experimenta en determinada dimensión de la psique espontánea.